Salí de Filipinas, volví a Madrid, salí de Madrid y volé hacia el mundo.
Una nueva etapa empezó y al mismo tiempo nació un proyecto nuevo: www.soloida.com
Así que si entras allí, ahí me encontrarás.
Salí de Filipinas, volví a Madrid, salí de Madrid y volé hacia el mundo.
Una nueva etapa empezó y al mismo tiempo nació un proyecto nuevo: www.soloida.com
Así que si entras allí, ahí me encontrarás.
Hace unos días, por carambolas de esta vida que nunca dejará de sorprenderme, tuve la suerte de hablar en “Que No Te Lo Cuenten”, un programa hecho por viajeros para viajeros y que no deberíais perderos si vuestra pasión es corretear por el mundo.
En él podréis encontrar un apartado cortito dedicado a los fanáticos del sur de Asia, las Pinceladas del Sudeste Asiático, donde podréis sacar una conclusiones básicas de países como Laos o Filipinas si estáis deseando aterrizar en la zona.
Aquí os dejo el enlace donde escuchar el trocito en el que hablé sobre el país protagonista de este blog, Filipinas. Podéis únicamente darle al play o descargarlo y os cuento un poco a partir del minuto 17 aproximadamente.
http://www.quenotelocuenten.org/?p=3696
Espero que os guste tanto como me gustó a mí conversar sobre mi querido archipiélago con Sule. Y desde aquí les doy las gracias a todo el equipo de Que No Te Lo Cuenten por recibirme tan maravillosamente, ¡estoy deseando volver!
Supongo que ya lo habréis visto, más de 10.200 muertos en el país de los sueños y nadie se acuerda de ellos.
El tifón Yolanda ha sido tres veces más fuerte que el Katrina… Mi recuerdo hoy está hoy en Filipinas.
Si quieres hacer una donación, hazla a través de UNICEF, que por historias del destino sé que les llegará a los niños que lo necesiten: http://donate.unicef.ph/campaign/24/typhoon-yolanda-emergency-appeal
Si prefieres hacerlo en castellano, puedes donar a los fondos de emergencias de Cruz Roja y UNICEF a través de los siguientes enlaces:
1) https://www.cruzroja.es/webCre/donativos/donativos.php?llamada=2.59.13.13860.31%2F12%2F11.4.13860
2) https://www.unicef.es/cooperacion-internacional/donar-ong/hacer-donacion/fondo-de-emergencias
Las terrazas de arroz de Batad, 2.000 años de historia detrás de ellas y tan preciosas como al principio.
Como muchos ya sabéis, hace muy poquito me ofrecieron escribir un pequeño artículo sobre mis últimas aventuras viajeras y yo, que me apunto a un bombardeo, no me pude resistir.
Este verano tuve la suerte de poder adentrarme por primera vez en el África “negra” y, de carambola, acabé haciendo un pequeño recorrido por Tanzania y Kenia que me enamoró y que se me quedará grabado durante mucho tiempo.
Sudor y sangre me costó organizar este itinerario (incluso algunos me tacharon de loca) para que no se saliese de mi presupuesto, ya que continuamente me estoy asustando con los precios de los grandes viajes por África. No voy a engañar que incluso iba un poquitín asustada con el tema de la seguridad y la higiene, pero ahora que ya estoy de vuelta os puedo asegurar de que es un viaje que puede hacerse perfectamente por libre y os animo encarecidamente a ello por una y por mil razones.
Además, tuve el gran placer de que los amigos de Tertulias Viajeras, un maravillo encuentro mensual de viajeros que se realiza en Madrid y que os invito a conocer, me invitaran justo a los dos días de regresar a España a hablar de la verdadera magia que Kenia derrocha. Me dio muchísima alegría ver la cantidad de personas de todas las edades que sienten curiosidad por este país y allí pude contar ligeramente mi experiencia e intentar aligerar ese mito de viaje exclusivo o viaje de agencia que esta zona de África tiene.
Os animo a leerlo y espero que os guste tanto como a mí me gustó escribirlo: http://www.eleconomista.es/turismo-viajes/noticias/5246030/10/13/La-llamada-de-Africa-.html
Ya sé que este blog no ha salido de las fronteras asiáticas pero estaré encantada, como siempre, de responder cualquier pregunta sobre este singular viaje por el continente africano.
Mabuhay!
¡Sí! ¡estoy viva!
Dos (¡DOS!) años han pasado desde mi último post por aquí. Y durante estos dos años he seguido dando pequeños saltitos por el mundo, unos más cerca y otros más lejos:
Al final consiguieron “echarme” de mis queridas Filipinas, por mucho que me resistiese a negarlo, y con toda la pena del mundo volví a España sin la valentía de escribir sobre el cierre de esa gran etapa que narré en este blog y en la que fui tan feliz.
Así que esta entrada tampoco va a significar el cierre sino la apertura de una nueva que pronto os quiero anunciar y en la que espero que me acompañéis muchos locos como yo.
Mientras tanto, he seguido dando mucha guerra en Twitter e Instagram, donde os daré un poco la lata.
Aunque ya estoy de vuelta en “casa”, estaba pensando en que no queda bien dejar sin cerrar la curvatura del círculo y sin descubrir uno de los mejores parajes de Filipinas, Coron o el archipiélago Calamianes. Si algo he intentado durante este año de blog es promocionar el turismo hacia un país que recibe menos de tres millones de visitantes al año y que no tiene nada que envidiar a otros paraísos asiáticos como Tailandia, que casi supera la cifra de los veinte millones.
Tras dos intentos frustrados, la única oportunidad que tenía para visitar fugazmente Coron era el último fin de semana de beca. Así que, dejando las despedidas para los últimos días, decidí comprar el billete a Busuanga, con el consiguiente riesgo de que nuevamente me lo cancelaran por mal tiempo. Como ya conté un poquito más abajo, viajar en Filipinas durante nuestro verano puede ser algo ruleta rusa… Con lo pesada que soy y el siempre presente “a saber cuando podré volver…”, cuando anunciaron el embarque del vuelo el sábado por la mañana casi doy botes de alegría.
Aunque el tiempo no llegó a ser maravilloso, dio la tregua suficiente para (¡por fin!) bucear en dos barcos hundidos, hacer el island hopping de rigor e incluso achicharrarme la frente y la nariz. En cuanto al buceo sólo puedo anunciar a los divers del mundo que tenéis que ir a Coron una vez en vuestra vida. Bucear en compartimentos completamente cerrados de barcos japoneses de la II Guerra Mundial, linterna en mano, escrituras japonesas, puffer fishes enormes… por mucho que cuente, es una sensación espectacular.
Aunque los pecios suelen estar bastante profundos -y eso no suela importar a los master dive filipinos – dicen por ahí que incluso pueden verse algunos haciendo snorkel:
Philippines Coron Palawan – Wreck Diving – One of the top 10 scuba diving site in the world! Coron is regarded for a number of Japanese shipwrecks World Warfare II classic named Wreck Diving . The nearby spot round every wreck diving web site has fascinating rock formations which give the the outdoors to possess prompt awesome snorkel traits, with strong below the crystal clear sea around up to eighty feet deep.
Coron Town es un pequeño pueblecito pesquero muy filipino lleno de casas construidas totalmente encima del mar, sari-saris, agencias de buceo y alguna que otra “agencia de viajes”. Pero que nada lleve a equivocación, queda tantíiiisimo por explotar aquí que me parece sorprendente lo humilde que sigue siendo el lugar. Aún en pleno verano, éramos muy pocos los turistas extranjeros que andábamos por allí. Desde aquí un llamamiento a todos los futuros visitantes a que cenen en Bistro Coron (fácil de identificar en la National Highway) y a que, como me dijeron por allí, pidan un tenderloin al roquefort y a la pimienta. Creo que en todo un año en Filipinas no he probado una carne tan bien hecha y por un precio de risa.
Por culpa de los horarios de los vuelos a Busuanga, que no aterrizan ni despegan cuando es de noche, había que volver al aeropuerto sobre la una de la tarde, así que tocaba (¡como no!) madrugar para aprovechar las primeras luces de día. El día de antes negociamos “a la filipina” el precio del tour en bangka con tres avezados marineros, que nos llevaron a los principales sitios de Coron que, gracias al madrugón, estaban vacíos.
¡Qué buena manera de despedirse de un año así en Filipinas! las islotes tan similares a los del Nido, el agua celeste, snorkel precioso, el peculiar sonido y la conducción de una bangka, comer con las manos… cosas simples que te hacen sentir la persona más feliz del mundo durante horas.
En definitiva, un paraíso a la altura de El Nido, ¡que para eso está catalogado como uno de los “Top 5″ de la guía país!
Así que me despido de esta sección improvisada del blog que un día empecé a escribir, este “Descubriendo Filipinas”, con la que he intentado demostrar lo maravilloso que es este país y cuanto merece la pena visitarlo.
Me quedan muchísimos viajes por el archipiélago en el tintero (Moalboal, Siargao, Sagada, Guimaras, Apo Reef, Tubbataha…) y repetiría muchos de los que hice, así que no dudo de que en algún momento me quitaré muchas de las espinitas que me han quedado y seguiré descubriendo los miles de rincones de mis islas.
Ya que nos queda poco de lo que hablar, vamos a hablar del tiempo.
Cuando uno vive en las otras Antípodas, en el que existen las cuatro estaciones, y empieza a informarse del clima en la otra punta del mundo, quizás lo que llama más la atención es la ausencia de esos cuatro periodos.
En Filipinas, como en gran parte del Sudeste Asiático, únicamente se vive en época seca (dry season) o en época de lluvias (rainy season). La época seca transcurre entre los meses de enero y junio aproximadamente, siendo los meses de abril y mayo en los que suele hacer más calor y en los que llueve sólo ocasionalmente. La rainy season, sin embargo, empieza a notarse a mediados de junio y suele dura hasta bien entrado el mes de noviembre. Por esto, uno de los grandes errores de los que nos denominamos “occidentales” es visitar estos países en los meses de verano, cuando se tienen más posibilidades de que “caiga la del tigre” y que ello arruine una gran parte de las vacaciones en un paraíso tropical donde prima el turismo de playa y paisajes.
La gran pregunta de muchos siempre es: ¿pero de verdad llueve todo el tiempo? ahora que estoy en Málaga y veo el cielo completamente azul aprecio bien las diferencias, en Manila y en Filipinas en general esto no es lo común. Si uno se fija, nunca faltan las nubes, que en época de lluvias suelen estar bastante negras aunque sea en la distancia y haga sol justo encima de ti.
No, en Filipinas no llueve todo el tiempo pero sí que te puedes levantar por la mañana con un solazo que te haga casi preparar el bañador para escaparte en la hora de la comida a la piscina y que a las 12 se empiece a nublar tan rápido que no te has dado ni cuenta de que ha empezado a llover. Sinceramente, los días completos de sol no han abundado, al menos en Manila.
Y el tema que más nos preocupa, el viajar. Tan pronto en el mes de junio nos hicieron dos espléndidos días de sol en Boracay, en julio en Apo Island o en agosto en Camiguín; como un nublado sospechoso, sol y chaparrón en Bohol allá por junio, nubes con claros en Dauin o nublado sin lluvia en Coron. Tenemos experiencias de días perdidos en el hotel en El Nido en agosto o días de sol en Siquijor en el mismo mes.
El domingo de island hopping en las islas Calamianes y el martes llegó PEDRING para cancelar vuelos, días de trabajo, dejar árboles caídos e incluso provocar accidentes. No es por ser ceniza, pero ¡qué experiencia la de vivir un tifón! la gente agolpada contra las paredes del Columns no se atrevía ni a dar un paso por la fuerza del viento…
Así que mi opinión: para disfrutar del mejor país del Sudeste Asiático, a poder ser, las Navidades o, mejor, la Semana Santa en Filipinas y el verano a Indonesia ![]()
Aunque a veces penséis que soy mala, que se entere el mundo, que se entere Mark Zuckerberg, que lo publiquen en el Cuorebecarios.
Estos son los que me han aguantado tantas horas de oficina, mis tontadas vía Outlook, alguna que otra enfermedad pero lo hemos pasado tan tan bien… Este blog y toda esta experiencia no sería lo mismo sin ellos.
Os voy a echar de menos, ¡condenados!
Y sigo sin querer ponerme lacrimógena…
Tras otro intento frustrado de llegar a Coron, por culpa del tiempo esta vez, no íbamos a desaprovechar el long weekend y quedarnos en Manila. La búsqueda desesperada de vuelos y la consulta del pronóstico del tiempo dio como resultado que nos plantásemos en Camiguín al día siguiente para conocerla con sol de justicia.
Las cosas son así en Filipinas, así que pasamos casi el mismo tiempo viajando que en Camiguin. 24 horas que supieron a gloria y que, por supuesto, se hicieron cortísimas… Pero que quede constancia aquí, que algún día ¡volveré!
No me arrepiento para nada de la paliza que nos metimos en sólo dos días porque además la compañía era de nivel. Además de los habituales Fernando, Antonio, Eric y Vanesa, la visitante desde Bangkok, Nuria.
Quizás esta vez la luz nos hizo descubrir la exuberante vegetación de la isla, laderas de volcanes completamente cubiertas de palmeras, cascadas perdidas y, de nuevo, la preciosa White Island.
Lo dicho, perderse en la moto al menos una semana, el trekking entre el paisaje de jungla, bucear, tirarse en la arena, las puestas de sol… ¡VOLVERÉ!