Descubriendo Perú (Parte II)
28 Abril, 2011
Terrazas en Písac y Fortaleza de Ollantaytambo
Mercado textil de Písac y Semana Santa en Chincheros
Clase al completo en la Plaza de Armas de Cuzco. Prueba del Cuy
Por la mañana tempranito salimos en minibus hacia Ollantaytambo y de allí fuimos en el tren hacia Aguas Calientes bajándonos 8 kilómetros antes de llegar. Justo ahí comienzó el examen final que sería una caminata de día completo hacia el asentamiento inca. El equipo estaba formado por 8 intrépidos aventureros y una profesora nativa especializada en la materia.
Recién bajados del tren y alistados para comenzar la aventura
Una vez alistados con litros de crema solar y loción antimosquitos echamos a andar por un escarpado camino en la ladera de la montaña. Para recuperar el aliento entre escalón y escalón, la profesora Juana Sonia nos explicaba cómo transportaban los incas la roca desde las montañas hasta el asentamiento, la cantidad de variedades de papas que se cultivaban en Perú y que aunque este año se cumplía el centenario del descubrimiento de Machupicchu, aún se desconocía el porqué del abandono de la ciudad. Se barajaban 3 teorías: epidemia, invasión enemiga o muerte del soberano, pero a día de hoy no se sabían las causas exactas.
Con la profe Juana Sonia en un parada técnica
Y bueno, ni los trastornos intestinales ni el mal de altura, ni siquiera animalillos salvajes como tarántulas o culebras evitaron que alcanzáramos nuestra meta. Justo antes de la puesta del sol llegamos a Machupicchu con una sonrisa de oreja a oreja.
Sobran las palabras
Despues de tanto esfuerzo no nos quedaba otra opción que cenar, ducharnos e irnos a dormir ya que al día siguiente, para subir nota, tendríamos que madrugar de nuevo. Y digo madrugar por llamarlo de alguna forma porque levantarse a las 3am es algo más que eso. El Waynapicchu es el monte que está justo detrás del poblado de Machupicchu y que sale en todas las fotos. Se tarda una hora en subir a su cima a pie y ofrece una panorámica del lugar bastante impresionante. El único problema (aparte de la verticalidad del camino y la falta de oxígeno) es que para preservar el entorno solo admite 400 visitantes al día. Así que hubo que hacer 3 horas de cola para conseguir la entradita.
Estación de bus de Aguas Calientes, 3am
Pero mereció la pena. Tras una visita guiada al interior de Machupicchu, la profesora nos dió tiempo libre para subir al monte y cada uno a su ritmo conseguimos superar la prueba. Ni asma, ni vértigo, ni agujetas. Subir al Waynapicchu fue pan comido.
Objetivo conseguido
Al finalizar el curso nos dieron la acreditación correspondiente y tras despedirnos de la profe volvimos al campamento base con la alegría de haber conseguido el objetivo. Ducha, cena y a dormir que la vuelta a Buenos Aires iba a ser dura.
The End.
Lola.-
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