Lugares que nunca pensé en visitar: OMÁN
31 Enero, 2012

Publicado en - Lejano Oriente, Asia y Oceanía, Becarios | Comentarios Cerrados


31 Enero, 2012

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31 Enero, 2012
Sin apenas pasar un día entero en Yakarta, volvimos a nuestro querido aeropuerto para volar a Phuket, Tailandia. El recorrido del viaje fue diferente a mi anterior visita con Patricia y Jorge, pues aprovechando que nos íbamos 5 días, queríamos llegar a la zona más lejana y quizás menos turística. Aunque ya se sabe que en Tailandia las zonas son turísticas o muy turísticas.
Aproveché para llevarme la cámara de fotos buena que me dejo mi madre, y ya en el aeropuerto empecé a practicar:

No a todo el mundo le gusta tanto que le hagan fotos…
Al llegar a Tailandia, nos dirigimos a Phuket Town, con la idea de contratar un tour al día siguiente para ir a la famosa James Bond Island (de la película The man with the golden gun). No obstante, resulta que diciembre es época alta y ya no quedaba nada, así que nos dirigimos directamente al puerto por la mañana a ver que había disponible. Finalmente, Koh Lanta sería nuestro primer destino, pasando por Phi Phi Island.
El viaje, muy soleado, nos permitió hacer buenas fotos de los alrededores:
Al llegar a las islas, a pagar como siempre. Te dicen que es para limpiar la isla y luego esta sucia. Enfin…

Llegando a Koh Lanta:
Al llegar, Tuk Tuk (primera vez para Adriana), y a buscar hotel barato. Encontramos uno delante de la playa que daba el pego, aunque no dado a grandes lujos…
La isla de Koh Lanta, esta algo más alejada de las zonas muy turísticas, aunque no deja de serlo. En esta zona los locales viven por y para el turismo. En este caso, sin duda no es la más bonita, pero los alrededores son una maravilla. Como el día ya los habíamos medio gastado, nos alquilamos una moto para recorrernos la isla. En la playa, nos encontramos una medusa de lo más curiosa:
Al acercarse la puesta de sol, nos metimos de casualidad en un bar que se llamaba SUNSET. ¡El nombre prometía!
Al día siguiente contratamos un tour llamado “The 4 Islands”, que incluía comida, snorkel, visita a 4 islas y el transporte. Desayuno pronto, ¡y de camino!
El paseo en barco, como siempre, para hacer fotos.
Ya de buena mañana nos metieron en el agua para nuestro primer snorkel. ¡Espectacular!
Una de las paradas, y quizás la más espectacular, fue en la Morakot Cave, una cueva dónde supuestamente escondían los tesoros los piratas (o eso nos contaron). Para llegar, había que nadar durante 80 metros a través de una cueva totalmente oscura, y por la que se llegaba a una pequeña playa en el interior de una roca.
Dejando el barco atrás:
La foto, esta robada de internet, pues en las mías casi se ven más turistas que playa…una lástima. El lugar, no obstante, mágico. Parecía un auténtico escondite pirata.
Después nos llevaron a una isla diferente a comer:
Después nos llevaron a una roca (porque no era ni una isla), en la que hicimos snorkel con más peces de los que pudimos contar. Para algunos de los presentes, la experiencia fue incluso desagradable, pues era imposible no tocar alguno mientras nadabas. Las fotos, tomadas desde el barco, lo dicen todo:
Y dejamos la roca atrás para dirigirnos ya hacia Koh Lanta…
Para aprovechar lo que quedaba de tarde, alquilamos una moto y fuimos a comprar algunos regalos.
También nos tomamos una merienda en condiciones:

Al día siguiente nos dirigimos a Railey (O como dicen los Tailandeses: Leili), un paraíso para los amantes de la escalada y para los de las playas de agua verde, arena blanca y enormes formaciones rocosas. Fue uno de los sitios más bonitos del viaje.
Al llegar, dimos un paseo y nos dirijamos a la playa principal a ver la puesta de sol.
Cenamos un Phad Tai en un puesto muy original:
Y tras un baño, nos sentamos a ver la puesta de sol:
Al día siguiente, nos despertamos en nuestro bungalow (el mejor del viaje también), dónde pudimos tomar un desayuno con unas vistas impresionantes.
Era el último día, y como marchábamos a primera hora de la tarde decidimos aprovechar la mañana paseando con el kayak por las playas y rocas de los alrededores. ¡Una excursión más que recomendable!
Al marchar, la marea nos jugó una mala pasada y tuvimos que andar hasta el barco que se ve al final en la foto…
Nos tocaba despedirnos ya de Tailandia, nuestro último viaje, aunque todavía quedaba disfrutar de unos días en Yakarta: buenos restaurantes, cine premium, ¡y mucho más!
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27 Enero, 2012
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| Skyline de la ciudad |
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27 Enero, 2012
- Todo el mercado coreano está copado por enormes conglomerados empresariales.
- La entrada de una empresa extranjera en uno de sus negocios supone una carrera de obstáculos hacia el beneficio del proyecto.
- ¿Competir o cooperar? He ahí la cuestión.
Si se realizara una encuesta en Europa para analizar la notoriedad de las empresas coreanas, preguntando cuáles se conocen y qué ámbito de negocio abarcan, seguramente extraeríamos que Hyundai, o Daewoo, dedicadas a la automoción, o Samsung y LG, dedicadas a la comercialización de productos electrónicos, son de lo más reconocido. Lo que quizá la gente no sepa es que están viendo la punta del iceberg de verdaderos gigantes empresariales.
Están en todas partes. Los principales grupos empresariales en Corea han ido realizando en los últimos tiempos una serie de integraciones tanto horizontales como verticales que les ha llevado a ir copando casi todos los sectores que atañan a los bienes de equipo y de consumo en la sociedad. Esto ha provocado que 5 o 6 compañías logren tener un poderosísimo control en el mercado coreano, que solo va a más debido a que, al ser más grandes, sus capacidades de financiación se multiplican en relación a otras empresas más pequeñas a la hora de acometer nuevos proyectos, o de invertir de en investigación y desarrollo para nuevos productos o negocios, además de tener la posibilidad de repartir pérdidas y ganancias entre diversas empresas del grupo.No es extraño darse un paseo por Seoul y cruzarse con un centro comercial, al más puro estilo Corte Inglés, llamado Hyundai Department Store, o uno similar de Daewoo. Tampoco sorprende encontrarse un supermercado Lotte, la mayor cadena de distribución coreana (donde puedes comprar cosméticos de LG), y en la misma calle más adelante un Lotteria, cadena de fast food competidora de Mcdonald’s y Burguer King, de la misma compañía. Poniendo la televisión se escuchan a diario noticias como la adjudicación de un proyecto de ingeniería civil en Oriente Medio a Samsung, y partidos de baseball entre el KIA Tigers y el SK Wyverns.
Pero esto no se queda en una mera victoria propia de una economía libre de mercado. Herencia de una relación paternalista entre gobierno y gran empresa en Japón, el gobierno coreano tiene la tendencia a apoyar a estos grandes conglomerados, parte por el poder político que éstos pueden llegar a ostentar, parte por mera cultura empresarial asiática. Pese a que no se ha establecido en ningún momento que de hecho estén recibiendo ayudas contrarias a los compromisos OMC de Corea, indudablemente, gran parte de las subvenciones compatibles que concede Corea (para fomento de la investigación, reconversión industrial, etc.) benefician a dichos conglomerados.
Por último, huelga decir la imagen que estas empresas tienen en su país, y el sentimiento de patriotismo que genera en sus ciudadanos. Para un chico que termina su carrera de informática, trabajar en Samsung es el mayor de sus sueños. Es más, dejar la “gran empresa” una vez se está dentro es poco menos que un deshonor a la patria. Y esto, obviamente se refleja en las cifras de venta de sus productos respecto a otros en su mercado.
Ante este panorama, puede parecer que la entrada de cualquier tipo de empresa en Corea resulte una misión imposible, y una absoluta traba hacia el comercio exterior. Pero, ¿en qué medida esa afirmación es cierta?
Gran parte de la cultura empresarial se basa en la competitividad, y en ser más y mejor que quien fabrica o vende lo mismo que tú. La clave es modificar esa visión y traducirla en cooperación con estas empresas.
Este tipo de cooperación puede significar incluso no llegar a entrar en el mercado coreano. Por ejemplo, un acuerdo de colaboración con Samsung Engineering puede llevar a una empresa a desarrollar un proyecto de construcción de una planta petrolífera en Perú. De la misma manera, una marca de ropa española puede transmitir su know how a una coreana, con vistas a abrir una tienda en el país asiático en un futuro cercano.
Esta búsqueda hacia la colaboración entre empresas no es unilateral de fuera adentro. De hecho, hace tan solo unos días la empresa Samsung Electronics ha puesto en marcha una aplicación web llamada Core Competency Proposal System, dedicada a recibir propuestas de compañías extranjeras que ofrezcan colaboraciones para diferentes proyectos con la empresa coreana.
Las compañías que deseen participar no deben tener ningún tipo de acuerdo o negocio en común con Samsung Electronics, y el ámbito de negocio debe estar dentro de las actividades que la empresa recoge en su página web: http://www.samsung.com/us/business. Se puede descargar la aplicación desde la dirección http://www.secbuy.com/index_en.html.
Este es un claro ejemplo de lo que un gran conglomerado empresarial busca con las cooperaciones: Expandir su red de compras y negocios, además de recibir ideas sobre productos que puedan utilizar para hacer más grande su portfolio de productos. Por parte de las empresas extranjeras en este campo, un tipo de colaboración con Samsung le supone salvar el mayor de los escollos en el mercado coreano, pasando de resultarle imposible vender sus productos en el país asiático a estar éstos apoyados por una de las logísticas, distribuciones e imagen de empresa más fuertes del mercado.
En conclusión, cuando se define la oferta en Corea, y en otros países de similares características, no siempre han de verse como competidores a batir, y sí como potenciales socios empresariales.
Alberto Alba
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27 Enero, 2012
- Todo el mercado coreano está copado por enormes conglomerados empresariales.
- La entrada de una empresa extranjera en uno de sus negocios supone una carrera de obstáculos hacia el beneficio del proyecto.
- ¿Competir o cooperar? He ahí la cuestión.
Si se realizara una encuesta en Europa para analizar la notoriedad de las empresas coreanas, preguntando cuáles se conocen y qué ámbito de negocio abarcan, seguramente extraeríamos que Hyundai, o Daewoo, dedicadas a la automoción, o Samsung y LG, dedicadas a la comercialización de productos electrónicos, son de lo más reconocido. Lo que quizá la gente no sepa es que están viendo la punta del iceberg de verdaderos gigantes empresariales.
Están en todas partes. Los principales grupos empresariales en Corea han ido realizando en los últimos tiempos una serie de integraciones tanto horizontales como verticales que les ha llevado a ir copando casi todos los sectores que atañan a los bienes de equipo y de consumo en la sociedad. Esto ha provocado que 5 o 6 compañías logren tener un poderosísimo control en el mercado coreano, que solo va a más debido a que, al ser más grandes, sus capacidades de financiación se multiplican en relación a otras empresas más pequeñas a la hora de acometer nuevos proyectos, o de invertir de en investigación y desarrollo para nuevos productos o negocios, además de tener la posibilidad de repartir pérdidas y ganancias entre diversas empresas del grupo.No es extraño darse un paseo por Seoul y cruzarse con un centro comercial, al más puro estilo Corte Inglés, llamado Hyundai Department Store, o uno similar de Daewoo. Tampoco sorprende encontrarse un supermercado Lotte, la mayor cadena de distribución coreana (donde puedes comprar cosméticos de LG), y en la misma calle más adelante un Lotteria, cadena de fast food competidora de Mcdonald’s y Burguer King, de la misma compañía. Poniendo la televisión se escuchan a diario noticias como la adjudicación de un proyecto de ingeniería civil en Oriente Medio a Samsung, y partidos de baseball entre el KIA Tigers y el SK Wyverns.
Pero esto no se queda en una mera victoria propia de una economía libre de mercado. Herencia de una relación paternalista entre gobierno y gran empresa en Japón, el gobierno coreano tiene la tendencia a apoyar a estos grandes conglomerados, parte por el poder político que éstos pueden llegar a ostentar, parte por mera cultura empresarial asiática. Pese a que no se ha establecido en ningún momento que de hecho estén recibiendo ayudas contrarias a los compromisos OMC de Corea, indudablemente, gran parte de las subvenciones compatibles que concede Corea (para fomento de la investigación, reconversión industrial, etc.) benefician a dichos conglomerados.
Por último, huelga decir la imagen que estas empresas tienen en su país, y el sentimiento de patriotismo que genera en sus ciudadanos. Para un chico que termina su carrera de informática, trabajar en Samsung es el mayor de sus sueños. Es más, dejar la “gran empresa” una vez se está dentro es poco menos que un deshonor a la patria. Y esto, obviamente se refleja en las cifras de venta de sus productos respecto a otros en su mercado.
Ante este panorama, puede parecer que la entrada de cualquier tipo de empresa en Corea resulte una misión imposible, y una absoluta traba hacia el comercio exterior. Pero, ¿en qué medida esa afirmación es cierta?
Gran parte de la cultura empresarial se basa en la competitividad, y en ser más y mejor que quien fabrica o vende lo mismo que tú. La clave es modificar esa visión y traducirla en cooperación con estas empresas.
Este tipo de cooperación puede significar incluso no llegar a entrar en el mercado coreano. Por ejemplo, un acuerdo de colaboración con Samsung Engineering puede llevar a una empresa a desarrollar un proyecto de construcción de una planta petrolífera en Perú. De la misma manera, una marca de ropa española puede transmitir su know how a una coreana, con vistas a abrir una tienda en el país asiático en un futuro cercano.
Esta búsqueda hacia la colaboración entre empresas no es unilateral de fuera adentro. De hecho, hace tan solo unos días la empresa Samsung Electronics ha puesto en marcha una aplicación web llamada Core Competency Proposal System, dedicada a recibir propuestas de compañías extranjeras que ofrezcan colaboraciones para diferentes proyectos con la empresa coreana.
Las compañías que deseen participar no deben tener ningún tipo de acuerdo o negocio en común con Samsung Electronics, y el ámbito de negocio debe estar dentro de las actividades que la empresa recoge en su página web: http://www.samsung.com/us/business. Se puede descargar la aplicación desde la dirección http://www.secbuy.com/index_en.html.
Este es un claro ejemplo de lo que un gran conglomerado empresarial busca con las cooperaciones: Expandir su red de compras y negocios, además de recibir ideas sobre productos que puedan utilizar para hacer más grande su portfolio de productos. Por parte de las empresas extranjeras en este campo, un tipo de colaboración con Samsung le supone salvar el mayor de los escollos en el mercado coreano, pasando de resultarle imposible vender sus productos en el país asiático a estar éstos apoyados por una de las logísticas, distribuciones e imagen de empresa más fuertes del mercado.
En conclusión, cuando se define la oferta en Corea, y en otros países de similares características, no siempre han de verse como competidores a batir, y sí como potenciales socios empresariales.
Alberto Alba
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26 Enero, 2012
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| Antigua Basílica con Gontzal. Ojo inclinación!! |
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| Nueva Basílica |
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25 Enero, 2012
El primer monopolio sobre el alcohol en Suecia apareció a mediados del S. XIX. Funcionó tan bien que en 1955 se aglutinaron todas las compañías regionales en una sola, Systembolaget, que pertenece al gobierno y se rige por el Swedish Alcohol Act. Cuando Suecia se integró a la Unión Europea, ésta aprobó el mantenimiento del monopolio y la aprobación estaba sujeta a que Systembolaget cumpliese con la legislación de la UE, incluido el requisito de no discriminación.
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25 Enero, 2012
¡Este es el primer viaje con Adriana! (que esta deseosa de aparecer en el blog por primera vez). Después de pegarse un vuelo larguísimo, no pasó ni 24h en Yakarta que ya estábamos rumbo a Lombok. Y es que no había ni un momento que perder, ¡que el gran durian (como llaman popularmente a Yakarta) es muy feo! La idea era llegar a Lombok, coger una lancha hasta Gili Trawangan para pasar fin de año, movernos a Gili Air (una isla más tranquila), y el tercer día pasarlo descubriendo Lombok. Todo muy apretado.
Nos esperaban 2 horas de taxi hasta el puerto…
Durante el viaje nos dimos cuenta de lo preciosa que es la isla de Lombok. Toda verde, desierta y auténtica. Nos explicaron que unos inversores están planeando invertir para transformarla en el nuevo Bali. Espero que no sea cierto… Aque os pongo algunas fotos hechas durante el trayecto:

A lo lejos, las islas Gili, nuestro destino:
Al llegar al puerto nos encontramos a una avalancha de gente intentando timarte para meterte en los barcos de la manera más cara posible. Hay un solo puesto oficial. Comprad los tickets ahí. Yo no lo hice. ¡La novatada se paga!
Las islas son una maravilla, y no permiten el uso de vehículos a motor, por lo que resultan muy tranquilas. (Aparte de los eventuales gritos a todas horas de las mezquitas como en toda Indonesia…). El hotel era muy decente y el personal encantador. Lo lleva una rusa que se ha casado con un indonesio. Por si alguien viene, el nombre es Welcome Inn.
Estuvimos vagueando con Lucia y Mónica (amigas de Yakarta), haciendo snorkel en la playa intentando ver tortugas. ¡No vimos ni una! (y fuimos los únicos). Luego, para la noche de año nuevo, a cenar pescado y marisco que escogimos nosotros mismos. Nos decantamos por barracuda, unas gambas, y otros peces que no conozco:
La cena de año nuevo, a pié de playa, y con compañía inmejorable.
En cuanto a las uvas, Mónica y Lucia tuvieron la bonita idea de utilizar Lichis (o lo que fueran), que era lo más parecido. Lo malo, ¡son 10 veces más grandes que una uva!
Lógicamente nadie se acabó ni la mitad…
Por la noche un poco de fiesta, aunque al día siguiente nos despertábamos pronto para cambiar de isla, así que fuimos un poco abueletes y a dormir.
El desayuno, que nos trajeron a la terraza de la habitación, increíble: café, fruta pelada, crepes… ¡Para empezar bien el día!
Algo que hay que saber de Indonesia, es que sus habitantes todavía no respetan demasiado el medioambiente, y en muchas ocasiones te encuentras en lugares paradisíacos, como este:
Los bungalows de Gili Air (Tyrell cottages), los mejores que he estado hasta el momento.
El día se empezó a tapar, así que nos fuimos a dar una vuelta por la isla, que no era muy grande.
La isla, al igual que Gili Trawangan, no acepta vehículos a motor, y se encuentran paseando todo tipo de animales. Adriana, que parece que no tiene una casa en el campo, se quiso hacer una foto con uno de los animalejos. (Esta gente de ciudad…)
Por la mañana ya sólo nos quedaba nuestro último destino: la isla de Lombok. Ahí íbamos a dormir en el Surfers Inn con Lucia y sus amigas, en la zona sur de Kuta. Dejábamos las Gilis encantados, aunque nos habían hablado tan bien de Lombok que no podíamos esperar a llegar. El día prometía, y más nos valía después de la lluvia del día anterior.


Ahí nos esperaban otras dos horas hasta llegar al sur de la isla. Como íbamos a un hotel de surferos, nos ambientamos compartiendo coche con 5 o 6 de ellos.
La playa delante del hotel, como podéis ver, era impresionante, pero nos recomendaron alquilar una moto y pasear por la zona. Y así lo hicimos. Las carreteras eran a veces caminos de arena, y apenas se encontraban ni casas ni personas. Parecía un lugar remoto esperando ser descubierto por nosotros…
Al final llegamos a una playa que nos había recomendado Lucia. Directamente a mi Top 3 de playas en el mundo.

En la playa nos ofrecieron cocos y piña, que tomamos encantados con el hambre que teníamos.
Así que nos fuimos a dar una vuelta en moto, a la aventura, a ver que descubríamos. La carretera era pésima, pero sin duda lo mejor del viaje. Nunca habíamos estado en un lugar tan remoto como este.
Llegamos a una playa, esta vez aún mas desierta que la anterior.

Unos simpáticos chiquillos nos vigilaron la moto por un módico precio:
Ya de vuelta, hubo que tener cuidado con los obstáculos que nos encontrábamos por la carretera. La gente que nos cruzábamos, como es habitual en Indonesia, nos saludaba sin cesar y con una inmensa sonrisa.
Nos paró una furgoneta llena de gente para que nos hiciéramos una foto con ellos. Aunque no creo que fuera conmigo con quien quisieran hacérsela precisamente….
Al llegar al hotel, nos encontramos con Lucía y sus amigas con quien vimos la puesta de sol.
Al día siguiente, vuelo de madrugada a Yakarta y directo a la oficina. El viaje una maravilla, nos quedamos enamorados sobretodo de la isla de Lombok. Pero aún nos quedaba mucho viaje por delante. ¡Al día siguiente nos íbamos a Tailandia!
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24 Enero, 2012
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23 Enero, 2012


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